Pan de higo

En Tierra de Frontera nos gustan las cosas tradicionales y artesanales. Pues bien, hace unas semanas estuvimos cogiendo higos y después de comernos unos cuantos esa misma tarde, que por cierto, ¡qué buenos estaban!, decidimos usar el resto para hacer pan de higo.

El pan de higo fue, en épocas pasadas, uno de los alimentos preferidos de la población. Suele presentarse en bollitos que se hacen con una masa de higos, almendras y nueces entre otros ingredientes. Por tanto, al combinar el poder energético y nutricional de la almendra, la nuez y el higo, es un alimento muy saludable y energético, muy apropiado para las personas que habitualmente tienen un desgaste físico importante, como los deportistas.

Ingredientes:
8 o 10 kilos de higos
1/2 kilo de almendras peladas
1/2 kilo de nueces peladas
1 libra de chocolate negro (2 tabletas)
1 manojito de hinojos
Matalahúva
Ajonjolí

Preparación:
En primer lugar, habiendo limpiado previamente los higos, los preparamos para secarlos. Para eso, se abren en forma de estrella y se extienden en una tela metálica o una superficie porosa para que se aireen por ambos lados. Los dejamos al sol durante 3 o 4 días, al cabo de los cuales los recogemos y los metemos en una fuente o un recipiente ancho y hondo.

Hervimos dos o tres varitas de hinojos en medio litro de agua y regamos los higos con la infusión resultante.

Picamos los higos en la picadora de carne.

Freímos las almendras y las nueces. Reservamos un puñado de almendras fritas y picamos el resto junto con las nueces.

Mezclamos los higos picados, las almendras y las nueces. Añadimos un puñado de ajonjolí y un poco de matalahúva.

Rallamos el chocolate negro y lo añadimos a la mezcla. Amasamos, mezclamos todo bien y listo para hacerlo bollitos dándole la forma que queramos. Podemos adornarlos con almendras por encima.

Recién hechos, los dejamos extendidos en un lugar aireado durante varios días y ya está.

Podemos conservarlos durante meses en un lugar seco y oscuro. Incluso, si queremos conservarlos hasta el año próximo sin ponerse duros, basta que los metamos en un recipiente cubiertos de aceite de oliva.